Es de suma importancia para cualquier inversor, emprendedor o empresario el riesgo a que pueden estar sometidos influenciados por factores como los cambios de entorno, variables exógenas, cambios de políticas monetarias, infravalores, etc.
Por todo ello y para anular los factores citados es por lo que debemos conocer todos los tipos de riesgos para poder continuar con el desarrollo de nuestra inversión y que ésta culmine felizmente.
Debemos evaluar el riesgo identificando los potenciales peligros, por lo que es recomendable de todo punto el realizar una gestión antes de la inversión. Por otra parte, podemos afirmar que ningún método de evaluación del riesgo es aplicable a todas las situaciones y que, según las circunstancias y dependiendo de éstas, un método puede convenir más que otro.
El concepto de riesgo en el ámbito financiero puede ser clasificado de muchas y diferentes maneras, dando origen cada una de las cuales a teorías y análisis diferentes y solo es posible estimar su probabilidad de ocurrencia y realizar una predicción, que por lo tanto, será inexacta.
El riesgo en las inversiones y siempre dependiendo de cual sea el tipo de la misma puede ser bidireccional, es decir, de inversor a empresa y de empresa a inversor y, aunque el principal motivo del estudio y gestión del riesgo debe ser el tener cerradas las puertas al mismo, no deberemos dar por zanjado nunca las evaluaciones pertinentes ni los análisis oportunos para llevar a cabo la buena gestión del riesgo.
El riesgo económicohace referencia a la incertidumbre producida en el rendimiento de la inversión debida a los cambios producidos en la situación económica del sector en el que opera la empresa.
Así, a modo de ejemplo, dicho riesgo puede provenir de la política de gestión de la empresa, la política de distribución de productos o servicios, la aparición de nuevos competidores, la alteración en los gustos de los consumidores…….
El riesgo económico es una consecuencia directa de las decisiones de inversión. De manera que la estructura de los activos de la empresa es responsable del nivel y de la variabilidad de los beneficios de explotación.
Este es un tipo de riesgo específico o no sistemático puesto que sólo atañe a cada inversión, o empresa en particular. Como es único, la exposición al mismo varía según sea la inversión o la empresa en la que se invierta, lo que influirá en la política de selección de activos de cada inversor en particular.
Hay que tener en cuenta que este tipo de riesgo puede producir grandes pérdidas en un corto espacio de tiempo, por ejemplo, la aparición en el mercado de un producto más avanzado y barato que el nuestro puede hacer descender las ventas de nuestros productos de una forma realmente grande provocando grandes pérdidas en la empresa.
Además, si se produce una recesión económica, al reducirse los beneficios de las empresas también se reducen sus impuestos provocando con ello que los gobiernos central, autonómico y local vean reducida su capacidad financiera para servir a la comunidad. Así, pues, el riesgo económico afecta a las instituciones gubernamentales de forma indirecta.
Una forma de evitarlo sería adquirir deuda pública, la cual no está sometida a
este tipo de riesgo (aunque sí a otros).
Los activos financieros emitidos por empresas que tienen una amplia cartera de productos poco correlacionados entre sí, tendrán menos riesgo económico que los emitidos por empresas que los tienen muy correlacionados o cuya gama de productos es bastante corta. Incluso, los propios productos tienen diferentes riesgos económicos, puesto que hay bienes o servicios con demandas muy estables y otros, por el contrario, las tienen muy inestables (alta tecnología, industrias emergentes, etc.).
El riesgo económico tiende a reducirse a través de la propiedad de inversiones a corto plazo. Cuanto antes se recupere la inversión menor será el plazo de tiempo para que las condiciones cambien de forma que afecten sustancialmente al rendimiento esperado del proyecto. Por ello, muchos inversores adoptan el criterio del plazo de recuperación para valorar los proyectos de inversión puesto que dicho método prima la liquidez del proyecto al jerarquizar las inversiones con arreglo a su menor plazo de re- cuperación.
Elriesgo económico se refiere a la variabilidad relativa de los beneficios esperados antes de intereses pero después de impuestos (BAIDT). O, dicho de otra manera, el riesgo económico indica la variabilidad del rendimiento económico esperado. Téngase en cuenta que la corriente de beneficios esperada por todos los proveedores de fondos de la empresa (accionistas y acreedores).
EL RIESGO FINANCIERO O DE CRÉDITO
También conocido como riesgo de crédito o de insolvencia, el riesgo financiero hace re- ferencia a la incertidumbre asociada al rendimiento de la inversión debida a la posibilidad de que la empresa no pueda hacer frente a sus obligaciones financieras (principalmente, al pago de los intereses y la amortización de las deudas).
Es decir, el riesgo financiero es debido a un único factor: las obligaciones financieras fijas en las que se incurre.
Cuanto mayor sea la suma de dinero que una organización pública o privada debe en relación con su tamaño, y cuanto más alta sea la tasa de interés que debe pagar por ella, con mayor probabilidad la suma de intereses y amortización del principal llegará a ser un problema para la empresa y con mayor probabilidad el valor de mercado de sus inversiones (el valor de mercado de la compañía) fluctuará.
El riesgo financiero está íntimamente conectado con el riesgo económico puesto
que los tipos de activos que una empresa posee y los productos o servicios que ofrece juegan un papel importantísimo en el servicio de su endeudamiento. De tal manera que dos empresas con el mismo tamaño y con el mismo coeficiente de endeudamiento no tienen porqué tener el mismo riesgo financiero.
En cuanto al plazo de la deuda es necesario señalar que el corto plazo tiene un riesgo mayor que el largo plazo. Primero, porque el tipo de interés a corto plazo es más volátil que el tipo a largo así cada vez que hay que renovar la deuda a corto nos encontraremos con que los tipos han variado, lo que ocurrirá en menor medida si la deuda es a largo plazo y el tipo de interés de la misma es fijo (evidentemente, si la deuda es a largo pero los cupones son variables, en realidad lo que estamos haciendo es contraer una deuda a corto que renovamos continuamente hasta el final del horizonte temporal del endeudamiento).
Segundo, si la empresa necesita renovar el préstamo no hay forma de conocer con certeza si el actual prestamista, o cualquier otro en su caso, estará dispuesto a volver a prestarle el dinero que necesita.
Desde el punto de vista del inversor, la forma de protegerse contra el riesgo financiero es la de colocar su dinero en aquellas organizaciones que carezcan de riesgo de insolvencia o que lo tengan muy bajo, es decir, el Estado, empresas públicas y empresas privadas con bajos coeficientes de endeudamiento.
Por otro lado, un negocio con bajo riesgo económico tendrá pocas probabilidades de encontrarse en dificultades a la hora de hacer frente al servicio de su deuda (por ejemplo, las empresas de alimentación, telefónicas, petroleras, de gas, etc., suelen tener bajo riesgo económico, mientras que las que se encuentran inmersas en negocios cíclicos como, por ejemplo, fabricantes de juguetes y de bienes de capital, lo tienen alto).
RIESGO DE CAMBIO
Entre los muchos riesgos que amenazan a una empresa, se encuentra el RIESGO DE CAMBIO, el cual es la consecuencia de la participación de la empresa en el comercio exterior, es decir, la realización de inversiones materiales o en capital fuera de las fronteras del pais o de la compra de valores en divisas extranjeras.
En los Mercados de Divisas, últimamente podemos apreciar que tienden a tener una mayor volatilidad, con lo que, consecuentemente es un factor desfavorable que influye en el resultado financiero o en la posición de la empresa.
El descenso de las exportaciones con sus consecuentes pérdidas de ingresos, el mayor coste de las materias primas importadas, el aumento de los costes de servicios, son algunos de los numerosos problemas de no disponer de una adecuada gestión del riesgo.
El problema del riesgo de cambio también puede afectar a las personas físicas si éstas reciben créditos en moneda extranjera (divisas).